A mediados de año 2014, nuestro coordinador de CAS
nos mencionó que en nuestras vacaciones debíamos de participar en un proyecto
de voluntariado que cumpla con todos los requisitos de CAS. Sinceramente me
emocioné mucho ya que siempre fue mi sueño hacer voluntariado y la idea era
emocionante ya que saldría de mi zona de confort pues se tenía que realizar
fuera de las actividades de colegio.
Siempre tuve la idea de poder apoyar a personas que
padecen de cáncer y por medio de ciertas actividades alegrarles la vida un
poco. Al comienzo averigüé en el INEN si podía hacer voluntariado para las
mujeres entre 20 y 30 años que padecen de cáncer a las mamas pero no me
permitieron ya que tenían que ser mayores de edad los que realizaban el
voluntariado, y yo recién iba a cumplir 15 años. Me frustré muchísimo, pero
seguí averiguando e iban pasando las semanas hasta que mi mamá me consiguió el
dato de que en la Fundación Peruana del Cáncer niños menores de edad también
podrían realizar voluntariado. Fue así como decidí llamar a esta ONG, pero
encontré dificultades ya que sólo atendían hasta las 4 p.m. los días de semana,
y era a esa hora cuando yo recién llegaba del colegio.
Hasta que un día me decidí y llamé a la fundación
donde logré contactarme con una señorita que era uno de los directivos del
albergue Frieda Heller. Le expliqué por teléfono en lo que consistía mi
voluntariado y mi objetivo principal que en sí era ayudar a niños de 2 a 3 años
con cáncer. Le gustó la idea por lo que propuso que vaya el 13 de diciembre al
albergue para poder conocer el ambiente, pero me sugirió que vaya con alguna
propuesta de lo que realizaría.
El reto ahora era el poder planificar, así como en
el proyecto del Colegio, sesiones o actividades que podría hacer para los
pequeños. Debido a que mi tía es profesora de inicial, le consulté para que me
de propuestas sobre qué es lo que podría realizar. Junto a mi compañero Adrián,
el cual también eligió en su proyecto de verano el albergue, decidimos que
realizaríamos estimulación temprana para los pequeños de 2 a 5 años.
Para la estimulación, teníamos que llevar muchos
materiales como témperas y crayolas, así como también plastilinas y marionetas.
Mi tía me recomendó que lleve eso y planifique a partir de eso mis dinámicas
porque eso estimula a los niños. Fue así como encontré todos los materiales
requeridos ya que tenía que tenerlos listos para poder mostrarle a la asesora
que iba a supervisar la primera parte de mi entrevista.
Por un momento pensé que se presentaría una
dificultad importante ya que también tenía que tener en cuenta que los pequeños
padecían de cáncer por lo que investigué más con diferentes opiniones de
médicos y pude tener actividades que no les serían dificultosas.
Fue así que llego el día y tenía todo planificado.
Realmente no puedo expresar la emoción que tuve al llegar mediante palabras
porque sentía que entraba a otro mundo. Las personas sonreían muchísimo,
saludaban amablemente como si te conocieran desde siempre. La señorita Mónica
me hizo una visita guiada a todo el albergue mientras yo le comentaba sobre el proyecto
que realizaría. Confieso que al comienzo pensé que no le gustaría la idea pero
fue todo lo contrario y se sorprendió por mi entusiasmo al contarle lo que
planeaba realizar en todo el verano.
No pude ver a muchos niñitos que iban a ser mis
próximos acompañantes de verano, pero pude conocer a dos niñas que tenían 2 y 3
años. Ellas se llamaban Claudia y Nataly.
Finalmente aceptaron mi proyecto y fue así como procedí
a presentarle a mi asesor de CAS para que pueda aprobar. El proyecto fue
aprobado y fue así como empezaba un nuevo reto que me acompañaría en mis
calurosos días de verano: El Albergue Frieda Heller.
Considero que cumplí con las experiencias de Ciudad
de Dios, las cuales son:
- Organiza actividades: pude
organizar las primeras sesiones y mi plan del proyecto en base a distintas
ideas para realizar la estimulación temprana, y así pude presentar el proyecto.
- Trabaja en comunidad: junto con
mi compañero Adrián se investigó las distintas maneras de hacer actividades
para la estimulación.
- Busca la verdad y actúa con
coherencia: debo admitir que me cuestioné si es que era correcto el ayudar a
personas que apenas conocía cuando sinceramente no ayudaba mucho a resolver
algunas dificultades en mi familia. Por ello es que llegué a la conclusión de
que debía de aportar de la misma manera a mi familia e interesarme más por sus
problemas.
- Lidera con inspiración: tuve la
suerte de poder emprender una nueva etapa en mi vida que me dejaría muchos
recuerdos, por lo que tuve la inspiración de emprender un nuevo desafío.














