martes, 23 de diciembre de 2014

EL COMIENZO DE UN NUEVO RETO: ALBERGUE FRIEDA HELLER


A mediados de año 2014, nuestro coordinador de CAS nos mencionó que en nuestras vacaciones debíamos de participar en un proyecto de voluntariado que cumpla con todos los requisitos de CAS. Sinceramente me emocioné mucho ya que siempre fue mi sueño hacer voluntariado y la idea era emocionante ya que saldría de mi zona de confort pues se tenía que realizar fuera de las actividades de colegio.

Siempre tuve la idea de poder apoyar a personas que padecen de cáncer y por medio de ciertas actividades alegrarles la vida un poco. Al comienzo averigüé en el INEN si podía hacer voluntariado para las mujeres entre 20 y 30 años que padecen de cáncer a las mamas pero no me permitieron ya que tenían que ser mayores de edad los que realizaban el voluntariado, y yo recién iba a cumplir 15 años. Me frustré muchísimo, pero seguí averiguando e iban pasando las semanas hasta que mi mamá me consiguió el dato de que en la Fundación Peruana del Cáncer niños menores de edad también podrían realizar voluntariado. Fue así como decidí llamar a esta ONG, pero encontré dificultades ya que sólo atendían hasta las 4 p.m. los días de semana, y era a esa hora cuando yo recién llegaba del colegio.

Hasta que un día me decidí y llamé a la fundación donde logré contactarme con una señorita que era uno de los directivos del albergue Frieda Heller. Le expliqué por teléfono en lo que consistía mi voluntariado y mi objetivo principal que en sí era ayudar a niños de 2 a 3 años con cáncer. Le gustó la idea por lo que propuso que vaya el 13 de diciembre al albergue para poder conocer el ambiente, pero me sugirió que vaya con alguna propuesta de lo que realizaría.

El reto ahora era el poder planificar, así como en el proyecto del Colegio, sesiones o actividades que podría hacer para los pequeños. Debido a que mi tía es profesora de inicial, le consulté para que me de propuestas sobre qué es lo que podría realizar. Junto a mi compañero Adrián, el cual también eligió en su proyecto de verano el albergue, decidimos que realizaríamos estimulación temprana para los pequeños de 2 a 5 años.
Para la estimulación, teníamos que llevar muchos materiales como témperas y crayolas, así como también plastilinas y marionetas. Mi tía me recomendó que lleve eso y planifique a partir de eso mis dinámicas porque eso estimula a los niños. Fue así como encontré todos los materiales requeridos ya que tenía que tenerlos listos para poder mostrarle a la asesora que iba a supervisar la primera parte de mi entrevista.
Por un momento pensé que se presentaría una dificultad importante ya que también tenía que tener en cuenta que los pequeños padecían de cáncer por lo que investigué más con diferentes opiniones de médicos y pude tener actividades que no les serían dificultosas.
Fue así que llego el día y tenía todo planificado. Realmente no puedo expresar la emoción que tuve al llegar mediante palabras porque sentía que entraba a otro mundo. Las personas sonreían muchísimo, saludaban amablemente como si te conocieran desde siempre. La señorita Mónica me hizo una visita guiada a todo el albergue mientras yo le comentaba sobre el proyecto que realizaría. Confieso que al comienzo pensé que no le gustaría la idea pero fue todo lo contrario y se sorprendió por mi entusiasmo al contarle lo que planeaba realizar en todo el verano.
No pude ver a muchos niñitos que iban a ser mis próximos acompañantes de verano, pero pude conocer a dos niñas que tenían 2 y 3 años. Ellas se llamaban Claudia y Nataly.
Finalmente aceptaron mi proyecto y fue así como procedí a presentarle a mi asesor de CAS para que pueda aprobar. El proyecto fue aprobado y fue así como empezaba un nuevo reto que me acompañaría en mis calurosos días de verano: El Albergue Frieda Heller.

Considero que cumplí con las experiencias de Ciudad de Dios, las cuales son:
-       Organiza actividades: pude organizar las primeras sesiones y mi plan del proyecto en base a distintas ideas para realizar la estimulación temprana, y así pude presentar el proyecto.
-       Trabaja en comunidad: junto con mi compañero Adrián se investigó las distintas maneras de hacer actividades para la estimulación.
-       Busca la verdad y actúa con coherencia: debo admitir que me cuestioné si es que era correcto el ayudar a personas que apenas conocía cuando sinceramente no ayudaba mucho a resolver algunas dificultades en mi familia. Por ello es que llegué a la conclusión de que debía de aportar de la misma manera a mi familia e interesarme más por sus problemas.
-       Lidera con inspiración: tuve la suerte de poder emprender una nueva etapa en mi vida que me dejaría muchos recuerdos, por lo que tuve la inspiración de emprender un nuevo desafío.





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