El sábado pasado, 21 de marzo, me desperté emocionada como
hace tiempo no solía hacerlo: era el gran día en el cual después de mucho
tiempo, volvía al lugar en el que aprendí no sólo a poder comprenderme y
conocerme a mí misma, si no también, al lugar que me hizo crecer y que me hizo
muy feliz con tantas enseñanzas: Santa Rosa de Llanavilla. Al ir viajando en el
bus, comentaba con mis compañeros de comunidad, lo muy ansiosos que estábamos
por poder regresar como si fuera la primera vez, y poder adquirir nuevos
conocimientos que vienen a ser empíricos, ya que nosotros lo experimentamos.
Era tan emocionante el poder escuchar a mis amigos hablar de nuevo sobre como
pensaban que nos iban a recibir a los niños, si es que habían crecido o habían
cambiado algo en sus actitudes. Era de nuevo volver al pequeño detalle que
hacía tantos cambios en mi vida cotidiana, y lo que siempre me llevaba a
cuestionarme a mí misma, ¿de qué manera puedo trascender en la vida de personas
que lo necesitan? Y como siempre, la respuesta era muy diferente en cada
visita.
En esta visita se iba a desarrollar la inauguración de la
biblioteca que muchos compañeros de mi grado y sobre todo del salón de 4 “F”,
que ahora es 5 “F” realizaron durante todo el verano.
Al llegar, Llanavilla nos recibió con una pequeña llovizna,
que en realidad nos terminó por mojar completos. Era algo peligroso caminar por
el piso del parque de Llanavilla ya que había demasiada agua, pero aun así yo
pude notar que la emoción era mucho más importante que la pequeña llovizna. Y
bueno, al llegar, la anterior directora nos brindó unas palabras de
agradecimiento por tanto esfuerzo que le ponemos a lo que se hace en Ciudad de
Dios, y bueno pues tengo que decir que estas palabras fueron muy emotivas
porque me trasladó inmediatamente a tantas cosas que pasamos el año pasado con
mi comunidad y mi promoción. Después, se prosiguió a hacer la inauguración
oficial de la biblioteca, la cual a mi parecer está muy bonita, tiene un toque
agustino que se puede reconocer. La antigua directora le cedió a mi compañera
Alejandra Fernández, a que corte el lazo para la inauguración de la biblioteca.
Los pequeñitos entraron muy emocionados, eso hizo que mi corazón lata a mil por
hora, ya que me imagine los nuevos y próximos proyectos que se vienen para este
nuevo y espero que no sea último año.
Después de que terminase este maravilloso momento, era hora
de decir “manos a la obra”. Nos dirigimos a la playa que está a la espalda del
colegio, la cual por cierto estaba muy contaminada, por lo que la actividad
consistía en limpiar la playa con toda la comunidad del salón. Mi salón optó
por la decisión de formar grupos de 4 para limpiar los sectores que les dieron
a mi salón. A mi parecer la actividad duró muy poco tiempo, probablemente
porque realmente compartí y me divertí mucho con mi comunidad, sobre todo
también porque sabía que estaba haciendo algo productivo, no sólo para la
humanidad sino también para la naturaleza. Debo reconocer que al estar
limpiando las playas, me sentía algo rara y pensativa ya que no podía entender
que encontrara zapatos, lapiceros, cuadernos, etc., y sobre todo, poder
examinarme a mí misma y poder reconocer que alguna vez he contaminado quizás no
una playa, pero si una calle, lo cual me hizo sentir avergonzada, porque de una
u otra manera estaba limpiando también la basura que había tirado. Lo que me
motivó mucho a poder hacer mi actividad con trascendencia para mí, fue el
entusiasmo que le pusieron mis compañeras Karen y Milagros al hacer los
carteles que explicaban el que no se
ensucie la playa porque el daño en un futuro sería para nosotros .
Ya al volver a clases y comentarle a mi tutor Antonio mi experiencia,
me hizo reflexionar pues estaba algo disgustada con tanta contaminación en la
playa, diciéndome que no todas las personas han recibido la misma educación y
valores que yo tengo, por falta de muchos aspectos. Esto me hizo entender que
realmente soy muy afortunada de tener tantas oportunidades y aprender cada día
más.
Los objetivos que realicé en esta experiencia fueron:
·
Organiza actividades: mi comunidad y yo nos
organizamos para poder dividirnos en minicomunidades y así hacer el trabajo más
eficaz y reflexivo.
·
Trabaja en comunidad: mi minicomunidad fue
formada por Gerald, Valeria Matos y Valeria Gordillo, y debo resaltar que
gracias a ellos también se me hizo muy divertida y trascendente esta
experiencia, ya que realmente nos apoyamos todos.
·
Se compromete y esfuerza: no dejé de limpiar mi
sector hasta que se viera limpio y sin ningún rastro de plástico, lo cual requirió
un grande esfuerzo ya que lo hicimos en el sol de casi medio día.
·
Siente con la
Iglesia y el mundo: realicé una actividad de importancia global, ya que
fue el cuidado y limpieza de playas.
·
Conocerse, aceptarse y superarse: como mencioné
en la introducción, mi cuestión del conocimiento se responde en este objetivo,
ya que en esta experiencia, trascendí con mis compañeros y conmigo misma, lo
cual permite que en primer lugar me examine y acepte mi realidad, y por consiguiente
me supere, trascendiendo así para comenzar a mí misma.
Espero con demasiadas ansias la
próxima visita, porque nuevos retos me esperan.





