Es impresionante el cómo los niñitos del Colegio Santa Rosa de Llanavilla me pueden sacar una sonrisa que no se me borra hasta el día siguiente, y un recuerdo que me da ansias de volver al colegio para estar ahí con ellos.
Mi grupo y yo estamos mejorando poco a poco, en realidad no es fácil planear pues hay diferencias de ideas, los horarios no se ajustan a el de todos los del grupo y no hay mucha paciencia, pero debo mencionar que cada vez más vamos mejorando y vamos aceptándonos como somos.
Este sábado salimos a la 1:30 de la tarde, y por fin pude salir a comer con mis amigos! Fue muy divertido porque compartimos ideas acerca de las expectativas que se esperaban ese día. Llegamos a las dos, y ya nuestros pequeños nos estaban esperando en el salón bien sentados y con ansias, eso creo. Fui a traer a algunos que habían estado en otro salón esperándonos pensando que las clases se iban a realizar ahí.
Fueron también voluntarios del Sábado pasado, que nos ayudaron con los niños, bueno con un grupo ya que las dinámicas consistían en hacer un que aprendí hoy que es como un repaso, en el cual teníamos que dividirnos en grupos de 4 a 5 personas para ayudarlos.
Al comienzo llegamos con la emoción de siempre, todos entusiasmados por aprender. En cuestión de segundos todo cambió, ya que la directora del colegio entró a hablarles seriamente y los chicos se lo tomaron un poco mal ya que después estuvieron distraídos y no querían atender a la clase. Por más de que nosotros expliquemos no querían atender. Lo que hicimos fue hacer una actividad que no fue mucho de improviso, pues fue una opción a utilizar, y salimos al patio. En ese momento pasó algo que no me esperaba afrontar en mucho tiempo. Ninfa, una alumna empezó a llorar desconsoladamente, me asusté y la saqué un rato del salón. Estaba con su hermanito así que pensé que había pasado algo con él. Felizmente que mi compañera Valeria Gordillo estuvo cerca y fue a jugar un rato con su hermano mientras yo tranquilizaba a Ninfa. Se sentía frustrada ya que su mamá la había dejado con su hermano y se había ido y ella no sabía que hacer ya que tenía que estar atenta a clases. Le dije que para todo había solución y que se calmara, que no se preocupara porque nosotros estábamos para alejarla de preocupaciones, y le planteé la idea de que se integre de nuevo al grupo y que nosotros íbamos a solucionar el problema, pues para eso estábamos. Aceptó mi propuesta, la abracé como si abrazaba a mi hermana menor (que no tengo), y se fue tranquila. Me alegró porque en el resto de la clase, y en la clase de matemática que tocaba con el otro grupo, estuvo contenta y atenta, y ese fue mi objetivo.
La hora para mí se paso volando, me divertí mucho y me aprendí nuevos nombres. Me he dado cuenta que debo de aprenderme los nombres de mis peques porque sé que no se deben de sentir bien al no poder acordarme. Yo me sentiría mal si pasara lo mismo.
Finalmente, puedo decir que cumplí con algunos pilares de Ciudad de Dios, como por ejemplo, el CONOCERME Y ACEPTARME(Adquiere una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento) , ya que soy un poco olvidadiza con los nombres, y sé que ese mal hábito debería de dejarlo porque tengo responsabilidad con mis peques, y tengo que darles el ejemplo. También TRABAJA EN COMUNIDAD (Trabaja en colaboración con otras personas): , ya que coordiné con mis compañeros del grupo, Valeria Mariño, José Cardenas, Adrián Lizárraga, Andrea Arriola y Valeria Gordillo, sobre la actividad sorpresa de hacer dinámicas en el patio. SE COMPROMETE Y ESFUERZA (Muestra perseverancia y compromiso personal en sus actividades):, ya que fui ese Sábado a una responsabilidad que debo cumplir e intenté dar todo de mi para que la clase les guste y sobre todo que les haya dejado una enseñanza a los chicos.
Me falta mucho por mejorar y obtener, pero sé que con ayuda de Dios y mis compañeros, lograré cumplir mis objetivos propuestos.