jueves, 8 de enero de 2015

ESPERANZA DE VIDA, UN NUEVO RETO

Las sesiones empezaron el día lunes 5 de enero y fue como me lo esperaba. Hasta podría decir que mucho más que eso. Fui con mi compañero Adrián y después de aceptarnos el proyecto teníamos que ir los lunes, miércoles y viernes en el horario de la tarde de 3 a 5 y 30. El albergue Frieda Heller está ubicado en el distrito de Surco en la avenida Primavera 1075.
Apenas llegamos, nos recibieron de una manera estupenda, y nos ubicamos en la sala para esperar a que todos los pequeños bajen. Estaba muy emocionada, habíamos llevados nuestras cosas para la primera clase, como marionetas de animales y cuentos pues en esta sesión avanzaríamos el tema de reconocer animales. Llegaron solo dos pequeños porque el resto se encontraban en la quimioterapia, así que empezamos la sesión.
Al comienzo rezamos y pedimos porque las personas en el mundo no sufran: fue una petición de uno de los pequeños que se llamaba Bryan. También, pedimos por la paz en el mundo y porque nos podamos conocer mejor después de todas las sesiones.
Empezamos por leer cuentos, y luego por reconocer los animales en las marionetas. Asimismo, hicimos que los dos pequeños pudieran coger la marioneta y empezar a hacer movimientos en la mano para que la marioneta se mueva. Así, desarrollábamos un buen movimiento de la mano ya que se tenía que hacer un buen control de los nervios de las manos, para que así posteriormente se puedan realizar más cosas con las manos.
Mientras que nuestros pequeños realizaban las actividades, me sentía muy afortunada ya que pensaba que no hubiera podido encontrar un mejor lugar para realizar mi proyecto personal de verano. Culminó la clase y las madres de Piero y Bryan nos agradecieron ya que no veían a sus hijos reír tanto como ese día.
Mis padres pensaban que no era una buena idea el hacer este voluntariado porque ellos saben que soy una persona sensible, que no me gusta el dolor de las personas y que probablemente me pondría  a llorar en algún momento, y quizás tenían razón. Pero desde hacía mucho tiempo que me moría por ayudar a los pequeños con cáncer, y estaba dispuesta a cumplir mi objetivo pese a lo que pese.
Tuvimos distintas sesiones donde trabajamos con pinturas y plastilinas ya que así trabajan los pequeños los músculos de la mano, y al finalizar la clase leíamos cuentos con todos los pequeños. En cada sesión éramos 7 o 9 pequeños.
Mientras avanzaba el tiempo, me cuestionaba mucho por qué personas tan buenas y cariñosas sufrían de una enfermedad tan difícil y dolorosa. Pero luego reflexioné y llegué a la conclusión de que Dios nos pone diferentes pruebas a todas las personas, pero sabiendo que podremos superarlas.
En todo este mes de Enero he tenido vivencias increíbles, he conocido a muchos pequeños como Berenice, Bryan, Piero, Edgar, Estrella, Nathaly, Daniela, Brenda, Alonso, Diego y Melissa. Espero realmente conocer a mucho más; ellos me hacen irme de este mundo por dos horas tres días a la semana, y llegar a un mundo donde son felices y me enseñan a luchar por lo que quiero y que los problemas que tengo no son tan fuertes como yo lo pensaba.

Me siento muy satisfecha con lo que hago, estoy pensando en realizar una ONG para niños con cáncer en un futuro, y será mi objetivo, sé que lo haré.