El
día sábado 12 de septiembre, culminamos nuestras visitas de Ciudad de Dios en
el Colegio Santa Rosa de Llanavilla. Dos años de sentimientos intensos,
terminaban, con muchas emociones encontradas después de haber sido profesores
de inglés de nuestros pequeños.
¿Hasta
qué punto el estrés afecta la planificación de las actividades que se realizan
en las visitas?
La
planificación para esta salida, la teníamos que realizar Elías, mi compañero de
comunidad, y yo. La verdad es que fue la primera vez que planifico una salida,
y se sentía mucha más tensión y presión por el hecho de que fuera la última. Debo
reconocer que también me sentí muy contenta porque sería un buen cierre el
poder vivir por última vez la tensión y emoción de planificar la salida. Se
fijó cada detalle, como por ejemplo las sesiones de los distintos grados o las
dinámicas que iba a realizar cada grado. Para el miércoles, se tenían todas las
sesiones listas porque nos habían atrasado una semana la visita y hasta ese día
las cosas iban por un buen camino. Además, habíamos planificado el comprar
fruta para todos los grados de primaria de Llanavilla, con lo recaudado en la
venta de canchita.
Como
Elías y yo planificamos toda la salida, nos avisaron que 5 “F” nos acompañaría
esta vez, pero no nos dieron la información exacta sobre en qué nos iban a
ayudar. Admito que planificamos la salida sin contar con su ayuda y considero
que fue por eso que se vivieron momentos de estrés. El viernes por la noche, a
mi compañero Elías, le avisaron que 5 “F” iba a enseñar los grados de cuarto,
quinto y sexto de primaria. Las sesiones ya estaban listas para cada minicomunidad
en cada uno de los grados. Al comienzo no sabíamos que hacer con nuestro salón
pues era una indicación de nuestro profesor, entonces decidimos que las
personas que estaban en los grados designados para 5 “F” se dividan y apoyen a
los grados restantes.
¿La
emoción influye en las decisiones que se toman?
Entonces
llegó el día sábado y teníamos que llegar a las 9:00 a.m. para poder comenzar
las clases 9:30. Llegaron los niños y creo que por lo menos mi comunidad y yo
sentíamos mucha emoción porque teníamos que vivir la última experiencia con los
pequeños de manera que podamos trascender y reconocer que Ciudad de Dios nos
dejó muchas enseñanzas.
Al
comienzo, no quería aceptar que era la última salida porque sabía que
probablemente entraría en un llanto incontrolable, por lo que al momento de
asimilar las cosas, supervisando todas las sesiones que se estaban dando, supe
que no tendría porque llorar ya que había dejado todo de mí en esos pequeños: todo
lo que quizás en un comienzo nunca me imaginé que tenía guardado. Entonces deje
de lado el rol de Paloma sensible que siempre se pone triste por las despedidas,
y tomé el rol de Paloma que estaba supervisando una salida que tenía que ser
inolvidable y diferente. Debo dar gracias porque no estaba sola supervisando,
sino también Elías y eso hacía que mi subjetividad se convierta en objetividad
por el beneficio de toda la comunidad.
Se
supervisaron las sesiones, y se acordó con los líderes del otro salón los
tiempos en los que se podían hacer dinámicas en el patio. Después de eso se
entregó la fruta a cada uno de los estudiantes como se había acordado en un
principio, y se podía notar en sus rostros la alegría de recibir algo de
nosotros. De todas maneras, nosotros también sentíamos una emoción tremenda
porque les entregábamos algo que era beneficioso para ellos.
¿Mi
comunidad realmente logró cumplir con lo que se propuso en un principio?
Definitivamente,
yo considero que sí. El año pasado, éramos un salón más de todos los años en la
vida escolar, pero con el pasar del tiempo y también por la influencia de
Ciudad de Dios, mi salón se convirtió en una comunidad que desde un principio
supo manejar emociones, conocer sus debilidades, aceptarlas y superarse, con
ayuda de todos los miembros.
Desde
que llegamos nuestro objetivo fue el poder trabajar en equipo y así poder trascender
en nuestros pequeños. Y eso objetivo lo pude evidenciar en la última clase
cuando observé que en cada salón los niños podían reconocer el vocabulario que
se les había enseñado desde principios del año pasado y este año. De la misma
manera, en el aspecto emocional y espiritual, dejamos a nuestros pequeños con
algo de nosotros, algo que los ayudó en su autoestima, su manera de reaccionar
frente a distintas situaciones, la manera en solucionar los problemas; en que
cada salón de primaria sea una comunidad.
Por
lo que mi comunidad no sólo trascendió en cada miembro de esta misma, sino
también en nuestros pequeños.
CONSTRUYENDO
LA CIUDAD DE DIOS
A
pesar de que no pueda expresar por medio de palabras todos los sentimientos
encontrados que siento en estos momentos, lo único que puedo decir es que
gracias a los pequeños he podido conocerme a mí misma. Salir de mi burbuja y
poder unirme a acciones tan bonitas como compartir con el prójimo, como lo
manda Jesús.
Siento
que culmino no solo Ciudad de Dios, sino también mi etapa escolar con las
lecciones más bonitas de todas y que durante estos dos años he construido la
Ciudad de Dios, con por lo menos un pequeño pero fuerte ladrillo.
En
relación a las experiencias de Ciudad de Dios pude cumplir con las siguientes:
- Organiza actividades: Definitivamente
esta última visita si cumple con la experiencia de organizar actividades ya que
se organizó todo de manera que podamos comprobar los aprendizajes brindados por
nosotros durante estos dos años. Además de hacer que los pequeños se lleven un
lindo recuerdo.
- Trabajo en comunidad: Mi comunidad
siempre estuvo dispuesta a ayudar en lo que fuera necesario, y a pesar de las
debilidades que existen en cada miembro, se superan con ayuda de todos.
- Se compromete y esfuerza: Desde el
momento en el que mi tutor me pidió que apoye en la coordinación, me sentí
comprometida con toda mi comunidad e hice todo lo que estuvo a mi alcance para
poder culminar bien nuestro año en Ciudad de Dios.
- Conocerse, aceptarse y superarse: En
un primer momento como mencioné anteriormente, supe que mis emociones podrían afectar
mis decisiones en esta visita. Entonces, decidí que no podría ser un obstáculo pues
mi comunidad dependía también de mi estado emocional; acepte mi debilidad y
deje de un lado mis emociones para poder enfocarme en la razón.
- Lidera con inspiración: A pesar de los momentos de
estrés que se vivían, busque siempre el poder mantener la calma y liderar con
inspiración al momento de organizar las dinámicas, y desde un principio, en
relación a las sesiones.
Solo me queda decir que tuve la más
bonita experiencia en Ciudad de Dios, y que pude conocer el trabajo en equipo,
el trabajo en comunidad. Gracias por tanto 5 “E”, y gracias Ciudad de Dios, me
has preparado para la vida.

























