domingo, 24 de agosto de 2014

Bitácora N° 7: Volvió la ilusión


Y hasta que por fin volvió la oportunidad de ir al Colegio de Santa Rosa de Llanavilla. He estado tan feliz, esperé que llegara ese momento toda la semana de vacaciones pero por fin logré ir. El día de ayer estuve muy emocionada pues yacía muchos sábados y semanas que no iba pues estuve operado y no podía hacer mucha actividad física. Y como siempre digo: cada oportunidad de estar con mis pequeños es distinta, pero esta vez fue muy distinta. Mis compañeros del 4 “D”, se han acoplado a nuestro salón, por lo que ahora somos más profesores en los salones de quinto y sexto grado. Así que también fue algo difícil el hacer la sesión, pues son personas nuevas que obviamente como todas, tenemos nuevas ideas y diferentes puntos de vista. Al planear las sesiones, volvió el tema de antes, el que nadie se escucha y todos parecemos unas graciosas pero a la vez egoístas avestruces que sólo quieren hacer lo que quieren sin medir las consecuencias y sin tomar en cuenta lo que piense otra persona. Pero considero que aun así, logramos armar una buena clase con ellos, y sentí que ya no se sentían tan nerviosos los que iban, pues iba a ser su primera vez; la primera vez que experimentaban algo que sé que poco a poco les alimentara el corazón.

Llegamos algo tarde ya que se demoraron algunos compañeros, pero como dije antes esta vez fue diferente. No era como siempre, que ellos nos esperaban a nosotros, sino que esta vez, nosotros esperamos a que ellos llegaran. Y no, sé que no hay nada de malo el esperarlos, pero me daba un mal presentimiento, y se sintió algo… mal. Sé que no olvidaré esta experiencia, solo le dimos clase a 8 alumnos, 8 alumnos de los 25 que había antes de que dejara de ir a Llanavilla. Me sentí tan mal, pero eso no me detuvo y empecé la clase. Yo di una gran parte de la clase, e hice también que compañeros como Camila, Sebastián y Eva que son del otro salón también la den. Pude apreciar que les gustó mucho, como mencioné antes ellos atravesaron un reto diferente, empezaron a dar clases en inglés. Considero que la clase fue buena, aunque igual los pequeños estaban distraídos y un poco alterados, y eso se debió quizá a que no eran muchos.

Pero creo que lo más marcó esta visita, es decir la historia de esta visita, fue Lucero. Lucero es una niña que tiene mi edad, 14 años, y debo de decir que desde que empezó la clase no mencionó ninguna sola palabra, al igual que Mayhra su  hermana, quien tiene 16 años. Todos los compañeros de mi grupo hemos estado muy preocupados hasta ayer. Ayer, cuando le di el pase para que explique las actividades a Camila, me senté al costado de Lucero, ya mis compañeros habían intentado hablarle, pero ella no respondía. Así que le empecé a explicar el tema y cuando le dije que no le gustaba, me respondió. Creo que pocas veces en mi vida me he emocionado, y esta vez, lo hice, me emocioné muchísimo, fue la primera palabra que dijo en todas estas sesiones. Oí su voz y era tan fina, suave y alegre, y dulce y aguda… y ahora me doy cuenta que muchas de estas cosas no suceden por gusto, suceden por él, el que está allá arriba.

En fin, en esta experiencia puedo decir que he cumplido con las siguientes experiencias de Ciudad de Dios:

1.     TRABAJA EN COMUNIDAD: Trabaja en colaboración con otras personas. Ya que esta vez trabajé con personas con las que no había trabajo antes por lo que fue más difícil.

2.     LIDERA CON INSPIRACIÓN: Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades. ¿Y cómo no hacerlo? Creo que tengo ya mucha inspiración en cada pequeño a quien enseño.

3.     ORGANIZA ACTIVIDADES: Propone y planifica las actividades. Esto lo cumplí en toda la semana antes de ir a Llanavilla.

 
4.     SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Muestra perseverancia y compromiso personal en sus actividades. Esto se evidencia en todo lo que puedo hacer que está a mi alcance ya hasta más.

 

Prometo que mi reto de la próxima semana será el que Lucero me vuelva a hablar de nuevo.

 
 
 
PDTA: SOLO ME TOMARON DOS FOTOS ;)