martes, 27 de mayo de 2014

BITÁCORA N° 4: ENSEÑANDO CON AMOR


La visita del sábado que paso me ha marcado mucho. Siempre es una historia muy diferente, y quizá eso es lo que haga tan bonito estar con los pequeños, ya que siempre aprendo algo y me satisface ya que vale la pena.

Empecemos por lo básico, mi grupo. Esta semana reforzamos lo que habíamos hecho desde la primera clase y empezamos con el abecedario. Entregamos hojas didácticas que nos ayudaron a que se queden con la información grabada, y así lograr entender mejor, pues entendemos que son niños y que necesitamos entrar en su ambiente, en su entorno. Cabe reconocer que igual nos faltó más coordinación, pero me causa mucha alegría el saber que cada semana que pasa vamos mejorando más.("CONOCERME, ACEPTARME, SUPERARME").

Como siempre la hora se pasó volando para mí. ¡ESOS NIÑOS SON INCREÍBLES! Me encanta estar con ellos, ya que mi sueño siempre fue tener un hermano y no lo tuve, pero sé que Dios me puso a este grupo de niños por algo. En realidad, todas las semanas ellos me ayudan a conocerme más y aprender más de mi misma pues ellos me regalan una sonrisa de oreja a oreja haciéndome acordar que existen más personas en el mundo que tienen peores problemas que yo, y hacen que salga de mi burbuja. ¿Qué más bonita razón que ellos  para enseñarme cada semana algo más de la vida? Y es una experiencia muy divertida también pues cada vez más conozco más a mis alumnos y puedo interactuar más con ellos, conocer sus gustos y hago que conozcan los míos. Me siento también muy contenta porque están creciendo. Me refiero a que cada vez están aprendiendo más y me encanta el hecho de saber que la razón por la que voy aunque sea por un par de horas, vale la pena.

Tengo una nueva compañera en mi grupo, es Andrea Bustamante. Y lo que quiero decir es que no hubo un buen comienzo. Fue también en parte mi culpa ya que no he desarrollado la tolerancia que debería haber desarrollado, y hacer cosas con la cabeza “caliente” no ayudan de mucho tampoco ("CONOCERME, ACEPTARME, SUPERARME"). Pero cabe también mencionar que diciendo la verdad, estoy satisfecha por el trabajo en el que se han esforzado ella y mis demás compañeros de grupo, pues la clase con los pequeños salió bien y se aprendió un montón. Debo comprender también que ha sido la primera clase de Andrea pues cuando asistíamos al colegio, ella estaba pendiente de todas las clases ya que era coordinadora. TOLERANCIA ANTE TODO. Hubo algunas cosas en la clase que no me gustaron pero que se pueden solucionar hablando y comunicando mis puntos de vista. Y es aquí dónde hago un cruce con interdisciplinaridad.  Interdisciplinaridad con el curso de gestión empresarial, ya que hablamos de que todo grupo y organización no debe mezclar los asuntos laborales con las relaciones interpersonales. Y es verdad, Andrea como profesora de inglés en mi grupo, no es la misma Andrea como amiga y compañera de salón, y debo aprender a separar y no mezclar las emociones de diferentes ámbitos.

En conclusión, puedo afirmar que he cumplido con las siguientes experiencias de Ciudad de Dios:

      CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Adquiere una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento. Ya que pude conocer más de dos veces que es lo que me falta por mejorar y lo acepto y pienso superarme.

 BUSCA LA VERDAD Y ACTÚA CON COHERENCIA: Considera las implicaciones éticas de sus acciones. Empiezo a darme cuenta que primero debo de pensar y evaluar las consecuencias de mis actos, buscando la verdad y mi realidad que esta vez fue el no tener la tolerancia necesaria con las personas que me rodean.

 LIDERA CON INSPIRACIÓN: Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades. Un nuevo desafío para mí fue el trabajar con alumnos nuevos con los que no había interactuado antes, y también con mi nueva compañera de grupo Andrea.

       SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Muestra perseverancia y compromiso personal en sus actividades. Cada sábado que viene me emociono mucho pues voy con la idea de que tengo que cumplir muchas responsabilidades y sobre todo hago permanecer en mi mente y mi corazón que tengo un compromiso con ellos.

 Me siento muy satisfecha pues cada día siento que mejoro más en todos mis aspectos, y hacen que este curso Ciudad de Dios, sea también mi propia ciudad.