Y
sorprendentemente… ¡había llegado el día de la primera clase de mi último año! Fueron
dos semanas de mucha preparación para poder realizar una muy buena sesión… Y
dio resultado. La verdad es que estuve muy entusiasmada a lo largo de la semana
ya que era un nuevo reto para mí y mis hermanos de la mini comunidad ya que nos
tocaba el tercer grado de primaria. Ninguno de nosotros habíamos trabajado con
los alumnos que cursaban este grado. Pero sabíamos que los pequeños nos recibirían
con ansias. Y así fue. A pesar de que apenas llegamos tuvimos un pequeño
percance ya que los niños estaban esparcidos en diferentes salones, pudimos
agrupar a todos y dirigirnos al salón a poder empezar con la prueba
introductoria. A medida que realizaban la prueba, me podía dar cuenta que
muchos de los pequeños no podía realizar los ejercicios que habían aprendido el
año pasado. Y reflexionaba con mi compañera Milagros y mi compañero Rodrigo,
que probablemente no hayan aprendido bien las clases hechas el año pasado, o
probablemente se habrían olvidado. Lo que determina un nuevo reto. Y este es el
empezar desde cero.
Asimismo,
colocamos con todo mi salón la pancarta de Ciudad de Dios en la pared principal
del colegio. Menciono esta actividad ya que fue una de las más importantes
según mi parecer. Esto es, debido a que trabajamos todos en equipo, sosteniendo
el cartel que pesaba mucho, cogiendo la escalera para que mi compañero Fabrizio
pueda colgar bien el cartel. Y es que esa frase tiene razón de que pequeños
detalles hacen grandes rasgos, ya que considero que no hubiéramos podido hacer
mucho si es que todo el salón no colaboraba como la comunidad que somos.
Finalmente,
esta experiencia me pareció muy distinta y divertida a cualquier otra. Como
suelo decir cada experiencia es diferente y trascendente.
Espero con
muchas ansias a la próxima visita, con nuevos retos y nuevas cosas por conocer.
Los objetivos que realicé en esta experiencia fueron:
· Organiza
actividades: mi grupo (mini comunidad) del tercer grado, tuvimos el reto de poder
empezar con un nuevo salón en que nunca habíamos estado. Realizamos como
mencioné antes, la prueba introductoria y la actividad de presentarnos con
ellos, y que ellos se presenten con nosotros
· Trabaja en comunidad: no fue tan difícil
como experiencias anteriores el poder trabar en comunidad, y considero que esa
razón es porque cada uno de mi comunidad, incluyéndome, hemos desarrollado esa habilidad
de tolerar y respetar las opiniones del resto. Siento que hemos tenido un gran
trabajo en comunidad y en mi mini comunidad.
· Se compromete y
esfuerza: considero que se ha hecho un gran esfuerzo en poder organizar y
programar esta primera clase, ya que no sólo determinamos lo que realizaríamos
en la clase, sino también nos enfocamos en las actitudes y pequeños detalles
que tuvimos que tener con la primera clase de nuestros pequeños. Y el resultado
fue satisfactorio ya que esta clase fue buena.
· Siente con
la Iglesia y el mundo: al comenzar la clase entregamos nuestras acciones
a nuestro Señor Jesús, rezando y reflexionando en cada momento sobre mi
trascendencia.
· Conocerse,
aceptarse y superarse: en esta sesión, aprendí que no debo de dejar de ser tan
pasiva con los pequeños. Esto es debido a que en la sesión no mantenía el orden
de los pequeños pero era porque dejaba que griten y no me ponía seria. Lo cual
considero que debo de cambiar para poder desarrollar mejor mis clases.





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